Al Norte del Edén

Cementerio de Niembru

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Este lugar tan romántico y bello hay que contemplarlo durante una pleamar madrugadora, cuando las aguas duplican su vaga silueta de barco fantasma, y volver seis horas después para verlo tendido en la arena como un náufrago.

Garci, sabedor de su encanto, lo escogió para formar parte de las localizaciones en las que se desarrollaría “El Abuelo” y, al igual que él, otros directores también hicieron lo propio. Y es que este pequeño cementerio, flanqueado por la Iglesia de Nuestra Señora de Los Dolores (de estilo Neoclásico, construida a finales del S. XVIII) y la Ensenada de “El Vau”, por la que además se deja abrazar, es el motivo de que muchos visitantes desvíen su ruta para dedicar un rato a disfrutar de su belleza serena.

Cementerio de Niembru

En la última visita que hice a Niembro, llamó mi atención un caballo que permanecía inmóvil, en lo alto de una finca próxima a la carretera, con la mirada perdida en la ensenada. Días después, la casualidad quiso que conociese la historia de Toto y el motivo que le llevaba a permanecer  durante horas en lo alto de aquel muro. ¿Es posible que un caballo llore la muerte de su compañera? Es evidente que sí. El pasado invierno su compañera Chispas murió, después de casi toda una vida juntos. Desde entonces, Toto regresa siempre al lugar donde más les gustaba pastar y pasar un buen rato a solas; y ahí detiene el tiempo, tal vez en un desesperado intento por perpetuar aquellos gratos momentos en los que este escenario de belleza serena era su cómplice.

Réquiem

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Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.

Dales Señor, el eterno descanso, y que la luz perpetua los ilumine.


Estamos ante la que, probablemente, es una de las más hermosas esculturas funerarias de Asturias y de España. Tanto es así que hace escasos meses ha recibido un galardón otorgado por la Revista Adios Cultural en colaboración con la Asociación de Funerarias y Cementerios Municipales (AFCM). No en vano, esta obra del escultor asturiano Cipriano Folgueras (1863-1911) es una de las más importantes y representativas.

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Realizada en mármol de carrara (uno de los más apreciados del mundo) en el año 1902, la Cripta y el proyecto fueron diseñados originalmente por Armando Fernández Cueto  (1857-1933) un polifacético artista avilesino que ha dejado una gran herencia a la ciudad en forma de patrimonio arquitectónico.

El sarcófago fue colocado sobre la tumba del Marqués de San Juan de Nieva (Don Javier de Maqua). Tanto el arca cineraria como la escultura se construyeron en colaboración con el Taller de Vega y Mier.

Un sepulcro de mármol blanco casi oculto por el níveo manto que solo deja al descubierto un escudo de armas y el arranque de una guirnalda de simbólicas flores que orlan el sarcófago, en cuya cabecera un ángel despide al que muere para la tierra y nace para la eternidad, es la obra de Folgueras ejecutada con admirable perfección por el Sr. Vega y Mier.

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En la obra de Folgueras, los ángeles pierden el carácter de seres del más allá para ser representados con gran corporeidad y un peso que les hace más humanos.

Bajo estas líneas, se puede observar el manto que cubre el túmulo, cuyos pliegues y volúmenes dejan entrever la existencia de una cruz.

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Originalmente, las cuencas oculares -que ahora están vacías- llevaban incrustadas piedras preciosas, que supuestamente fueron sustraidas durante la Guerra Civil.

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El sarcófago se sustenta sobre unas garras de león, representativas de fuerza, robustez y poder.

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El ángel anunciador de la muerte porta en su mano derecha una trompeta, mientras que alza la izquierda hacia el cielo. Las alas permanecen desplegadas, como si el vuelo nunca se hubiese detenido.

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Ya para terminar, me permito la licencia de incluir algún dato de interés relativo al Cementerio de La Carriona, pues merece la pena destacar -con orgullo- que es el único cementerio asturiano incluido en la Ruta Europea de Cementerios; una ruta que engloba camposantos tan insignes como el Monumental de Staglieno en Génova o el Polloe de Donosti, entre muchos otros. También forma parte del conjunto de Cementerios Significativos, muy en relación con el anterior.

Además, dispone de un Centro de Interpretación: El cicLaC,  donde el visitante iniciará un recorrido por la historia de este cementerio, construcción, elementos artísticos, escultores y arquitectos significativos que han contribuido a crear un espacio único, valioso y ecléctico en el que se conjugan arte y memoria.

No quiero cerrar el post sin antes recomendaros muy encarecidamente una última visita, que a buen seguro os dejará un buen sabor de boca. Se trata del Blog de Alejandro Braña: Asturias por descubrir. En él podréis encontrar una extensa recopilación de publicaciones hechas con dedicación, cariño y un gusto exquisitos. (Ni que decir tiene que cuenta en su haber con publicaciones relativas a este cementerio I y II).

Fuentes:

| Arte y arquitectura funeraria: Los cementerios de Asturias, Cantabria y Vizcaya (1787-1936) de Carmen Bermejo Lorenzo

| Plano Cementerio de La Carriona (cicLaC)

| Wikiwand

| Música: Ludovico Einaudi – Divenire

Cuando del dolor nace el arte

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El cementerio es el hogar no sólo de aquellos cuyos huesos yacen enterrados, sino también la espléndida muestra ornamental de esculturas erigidas en su memoria.

Tallados en piedra, estos monumentos se han convertido en algo más que el tributo ornamental para el que fueron originalmente creados. Ahora, cubiertos con una suave capa de polvo, cada uno parece haber cobrado vida propia y de la melancolía de la muerte viene la noción reconfortante de una presencia que perdurará.
© Peter Gasser

Hace ya algún tiempo, mientras buscaba información sobre uno de los cementerios monumentales más conocidos e importantes del mundo, me topé por casualidad con la obra del fotógrafo suizo Peter Gasser. No voy a entrar a valorar lo minucioso y cuidado que es su trabajo, ni el gusto con el que capta con su cámara cualquier escena que se presente ante él. Su obra habla sola. Lo que quería destacar de Peter, era una escueta aunque exquisita introducción que redactó para referirse a ese cementerio y al arte que allí existía. Me he tomado  la libertad de reproducir sus palabras para abrir este post.

Y es que, los cementerios, no dejan de ser -en cierto modo- museos que albergan verdaderas obras de arte de la  escultura y arquitectura. No en vano, los escultores  y arquitectos más distinguidos, eran los encargados de crear estos monumentos funerarios para las familias adineradas.

Recientemente he tenido la oportunidad de visitar el cementerio de Torrero, en Zaragoza. Un lugar en el que ya tenía la sensación de haber estado aún sin conocerlo. Una vez traspasados sus muros, es inevitable sobrecogerse al alzar la vista y verse rodeado por semejante cantidad de panteones, sepulturas, esculturas, mausoleos, memoriales y criptas, cada cual con su historia, única e irrepetible.

Os dejo una pequeña muestra de fotos de este vasto cementerio.

Panteón de la Familia Aladrén

Panteón de la Familia Aladrén

Memento homo

quia pulvis es

et in pulverem

reverteris.

 ~

Recuerda, hombre,

que polvo eres

y al polvo regresarás.

Panteón de la Familia Aladrén. Simboliza un viejo cementerio con pequeñas cruces inclinadas. Sobre él, la figura de un hombre musculoso adopta la posición de máximo esfuerzo al cavar su propia tumba (el pico ha desaparecido). Representa el compendio de la vida humana; honores, riqueza, orgullo.. todo se reduce a lo mismo: Polvo. Es el sepulturero eterno.

Ofrenda floral en un panteón. Yuxtaposición de lo perpetuo y lo efímero.

Panteón de las Familias Gómez y Sancho

Panteón de las Familias Gómez y Sancho

El tiempo, a través de la figura de un anciano vigoroso arrancando las hojas del libro de la vida que caen a sus pies, representa el paso del tiempo. Es la interpretación alegórica de los versículos del Libro de Job (14-5) que rezan:

Breves son los días del hombre, en ti está el número de sus meses..

Su mirada, fija en la eternidad, es ajena a todo lo demás.

Escultura del Ángel de la Guarda

Escultura del Ángel de la Guarda

Panteón de la Familia de Gerardo Mermejo. Representa el Ángel de la Guarda del difunto; está construido en mármol de Carrara y se presenta sentado sobre un túmulo o sarcófago. Su semblante triste, cabizbajo y pensativo, una vez finalizada su tarea, se complementa con una cruz apoyada en el pecho y una suave vestimenta cubre el cuerpo que descansa sobre la losa sepulcral.

En una de las múltiples zonas de enterramientos tradicionales me llamó la atención la pequeña escultura de mujer flanqueada por dos columnas y elevando su mirada y manos al cielo.

 

Nada he podido averiguar respecto a este  monolito de piedra sobre el que se apoya, con los brazos extendidos, un cuerpo femenino de semblante severo, que abraza la figura de una calavera. Un bajorrelieve en la piedra con el símbolo del Crismón de Constantino (“In Hoc Signo vinces” -con este símbolo vencerás-) al que se añaden las letras alfa y omega, que podrían hacer referencia a un versículo del libro del Apocalípsis “Yo soy el alfa y el omega”, el principio y el fin, la vida y la muerte.

Sepultura de la Familia Ginés y Ginés

Sepultura de la Familia Ginés y Ginés

“Dejando la tierra” es el título que recibe esta escultura que se alza sobre a la losa sepulcral inclinada de Don Gregorio Ginés. Se trata de una representación plástica del vuelo del alma que, representada por una vaporosa figura de mujer, abandona el lodazal de la tierra para elevarse al infinito. La ascensión del alma al cielo como una mujer joven, desnuda y cubierta por una vaporosa mortaja que deja entrever su silueta femenina. La inclinación hacia atrás de la cabeza y los brazos pegados al cuerpo otorgan un aspecto desmayado dentro de ese sentido ascendente de la figura, que permanece unida a la tierra por un solo punto en el que unas varas de azucenas blancas simbolizan la virtud.

Panteón de las Familias Murillo y Portolés

Panteón de las Familias Murillo y Portolés

Una figura sedente -sentada- representada por un ángel femenino de mirada serena y vestido con una túnica, alza su mano izquierda hacia otra figura femenina de formas etéreas y ropajes evanescentes que se eleva sobre un muro, simbolizando la resurrección de los muertos.

Monumento a la Fosa Común

Monumento a la Fosa Común

 

 

El Monumento a la Fosa Común representa a dos hombres desnudos que sostienen el cuerpo inerte de un tercero antes de ser inhumado. El tratamiento anatómico que utiliza el autor, dota de un cuerpo atlético y musculado a los portadores y de una sensación de pesadez al cuerpo del difunto. Asimismo, las cabezas miran cada una hacia un lado, cada cual con expresión diferente, invitando al visitante a rodear el conjunto escultórico. A los pies, el epitafio reza:

Vosotros,

cuyos restos anónimos yacen aquí

a quienes

hizo iguales

la naturaleza humana

la redención divina y

la niveladora muerte,

no sois olvidados de todos.

La ciudad,

igualitaria porque cristiana

justiciera y piadosa

os recuerda,

os proclama suyos

y os encomienda a dios.

© Juan Moneva y Pujol

Tardé en localizar uno de los espacios más emotivos dentro de este gran complejo. Se trata del primer Memorial erigido en España en recuerdo a los 3543 represaliados/fusilados republicanos durante la Guerra Civil en los muros de este cementerio.

Una espiral compuesta por 3543 placas individuales, hechas en metal con una altura de 90cm. llevan troquelados los nombres y apellidos de las víctimas, junto con su edad y la fecha de fusilamiento ordenados cronológicamente. De  ellas, unas 600 placas únicamente recogen la leyenda “hombre” o “mujer” al no haber sido posible la identificación de sus cadáveres.

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros - Luis Cernuda

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros – Luis Cernuda

El trazado de la espiral se complementa con plantas aromáticas -como la lavanda-  a modo de jardín y en el corazón de su trazo, un cubo de color rojo simboliza el sufrimiento de aquellos días, lleva grabada la frase del poeta Luis Cernuda “Recuérdalo tú, recuérdalo a otros”.

El Ayuntamiento de Zaragoza ha publicado un PDF en el que se muestra la Ruta del Arte Funerario. Se puede consultar AQUÍ (pdf).

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